Agricultura aconseja triturar los restos de poda mediante el uso de picadoras en detrimento de las quemas controladas. Tradicionalmente se ha considerado estos restos vegetales como un residuo a eliminar, por regla general mediante quemas controladas.

Esta práctica,  ocasiona riesgo de incendios en muchas explotaciones integradas o cercanas a zonas de monte, que suelen ser de alto valor ecológico.

La mayor parte de la leña de poda de cultivos arbóreos ya no se quema, se tritura in situ, lo que implica rapidez, eficacia y ahorros, además de que se evitan riesgos de incendios y se incorpora la materia orgánica al suelo.

Los residuos de mediano y pequeño tamaño procedentes de la poda del olivar y desvareto, no deberían ser quemados, ni retirados de la finca, sino triturados y esparcidos en las calles del olivar.

Estos residuos, si bien no son excesivamente ricos en nutrientes, son una magnífica y barata fuente de materia orgánica para los suelos del olivar, que en las calles en muchas ocasiones no alcanza el 1%.

No obstante, en la actualidad se están extendiendo las máquinas trituradoras de martillos, que van por las calles del olivar triturando los restos de poda . Constan de martillos de acero de alta resistencia dispuestos alrededor de un eje horizontal, paralelo al suelo y perpendicular al sentido del avance del tractor.

Este eje es accionado por la toma de fuerza del tractor, desplazándose la máquina a lo largo de las calles del olivar, zona en la que previamente han colocado las ramas en forma ordenada, formando un cordón, del que se autoalimenta la máquina. Los martillos golpean triturándola y desastillándola, produciendo trozos de diferentes tamaños, de forma aleatoria según el diámetro de las ramas.

VENTAJAS DEL TRITURADO DE LEÑA DE PODA:

– De los restos triturados se obtiene un abono natural de alta calidad. Esta cubierta natural protege el suelo de su cultivo, sea cual sea la climatología. En caso de lluvias fuertes, protege contra la erosión, y en caso de calor y heladas tiene un efecto aislante. De un suelo cubierto se evapora aproximadamente una tercera parte menos de agua que de la tierra no cubierta. Además, la estructura del suelo mejora continuamente. Pero el material triturado esparcido aún tiene más efectos: los microorganismos desintegran lentamente estos restos vegetales y se forman nuevos humus y nutrientes.

– El cultivo recupera nutrientes importantes. Devuelve los nutrientes y oligoelementos ya utilizados al terreno y favorece la actividad del suelo como ningún otro abono.

– Se ahorran costes de adquisición de abono artificial. Las semillas de las malas hierbas no pueden germinar porque no les llega la luz. Y las plantas quedan protegidas de los parásitos y las enfermedades.

Por eso, desde Agroforestal te recomendamos las trituradoras de ramas Agarín, consideradas las mejores del mercado por calidad, fiabilidad y garantia

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