¿REGAMOS?

No todas las costumbres son las más idóneas

Llega la hora de regar…pero sabemos ¿cuál es la mejor hora para iniciar esta labor que tanta satisfacción produce a todo ser vivo?.

La tradición nos ha inculcado que debemos de regar a la caída de la noche, pero nada más lejos de la realidad. La ciencia nos demuestra que ésta es la peor hora ya que no se seca el agua y produce hongos en las plantas. Tampoco podemos hacerlo en las horas centrales del día cuando el sol aprieta de justicia porque la tierra absorberá mucho más rápido la humedad y el regado tampoco sería correcto.

¿Y entonces? ¿A qué hora sería la idónea para regar nuestro jardín y nuestro césped?. Es fundamental que el regado se haga a primera hora de la mañana para que las raíces vayan absorbiendo el agua a lo largo del día para que cuando llegue la noche no exista humedad que propicie la aparición de hongos.

La humedad debe de ser uniforme ya que en la zonas donde la tierra se quede más seca estaremos favoreciendo el nacimiento de raíces.

Debemos procurar mantener las hojas secas a la hora de regar, mojando el lecho ya que hojas húmedas es igual a posibilidad de moho en ellas y de marcas leves de quemaduras por secarse al sol.

Y cuando eches agua procura distribuirla por todas las zonas de la tierra para que consigamos esa humedad uniforme de la que hablábamos antes y las raíces puedan tomar los nutrientes por todos lados por igual. También debes de comprobar que el agua no se queda en la parte superior de la tierra y que profundiza hasta las raíces.

Mucho ojo con encharcar de agua la planta porque le estamos restado la oxigenación correcta a las raíces y puede morir.

Se recomienda que se utilice una tierra rica en minerales de arcilla ya que sus propiedades hacen que retenga mejor el agua y de manera uniforme.

Sistemas de riego del césped

Nunca viertas el agua al césped más rápido de lo que el suelo pueda absorber. Depende del tipo de tierra que le hayas puesto drenará mejor o peor ya que la capacidad de absorción de la humedad está relacionada con la textura, estructura y el grado de compactación.

El suelo ideal es más arenoso que arcilloso y debemos de tener muy en cuenta el drenaje, si este no funciona conseguiremos suelos encharcados, que acarrean un sinfín de problemas. Al regar el césped el agua debe de llegar hasta el final sistema radicular.

Una máxima en cuanto a la frecuencia de riego, es regar el césped cuando las hojas empiecen a marchitarse (enrollamiento, cambio de color, se marcan las pisadas) excepto en céspedes recién sembrados que deberán permanecer húmedos para fomentar la germinación.

El riego tiene que ser homogéneo, por eso, se aconseja el riego por aspersión, siendo el sistema más utilizado para regar el césped natural. Los aspersores realizan movimientos rotatorios sobre su propio eje aplicando el agua de forma circular en el césped.

Hay dos tipos de aspersores, los emergentes y los móviles. Este es un sistema de riego que, con un buen diseño y una buena instalación, permite una distribución uniforme en toda la superficie del césped.

Los riegos por difusores son similares a los aspersores pero de medida más reducida y normalmente se utilizan en superficies más pequeñas. Tienen un alcance de 3 a 7 m., que se puede modificar mediante un tornillo que se localizan en la cabeza del difusor. No realizan movimientos rotatorios, actúan mojando un arco de riego que se regula desde la boca de salida del agua.

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